La reanimación cardiopulmonar (RCP) es una técnica vital para situaciones de emergencia, como ataques cardíacos o casi ahogamientos. La Asociación Americana del Corazón recomienda la RCP solo con las manos para personas sin capacitación, con compresiones ininterrumpidas en el pecho a un ritmo de 100 a 120 por minuto. Para personas capacitadas, se sugiere comenzar con 30 compresiones en el pecho antes de proporcionar dos respiraciones de rescate. Estos pasos se aplican a adultos y niños, con ligeras variaciones en el caso de los niños. Para bebés de hasta 4 semanas, la RCP implica compresiones torácicas y respiraciones de rescate.

Antes de iniciar la RCP, es crucial verificar la seguridad del entorno, la conciencia de la persona y llamar a emergencias. La RCP debe seguir los pasos fundamentales C-A-B: compresiones, vías respiratorias y respiración. Las compresiones se realizan presionando el pecho a un ritmo específico, mientras que las vías respiratorias se abren inclinando la cabeza y levantando el mentón. Las respiraciones de rescate pueden ser boca a boca o boca a nariz, y se deben proporcionar después de las compresiones torácicas.

El uso de un desfibrilador externo automático y la búsqueda de asistencia médica inmediata son aspectos destacados. Es esencial asegurar un entorno seguro, verificar la capacidad de respuesta y buscar ayuda antes de iniciar la RCP. La RCP puede mantener la circulación de sangre oxigenada hasta que se restablezca el ritmo cardíaco normal.

 

Resumen de:

https://www.mayoclinic.org/es/first-aid/first-aid-cpr/basics/art-20056600#:~:text=Mant%C3%A9n%20los%20codos%20estirados%20y,a%20120%20compresiones%20por%20minuto