En el ámbito deportivo, la elección adecuada de alimentos es crucial para optimizar el rendimiento y mantener la salud. La alimentación antes, durante y después del ejercicio impacta directamente en el desempeño deportivo y en el estado nutricional del atleta.

Durante el ejercicio físico, aumentan las demandas de energía y nutrientes específicos. Los carbohidratos constituyen la base de la dieta deportiva, representando entre el 60-65% de las calorías diarias para mantener reservas de glucógeno. Alimentos como arroz, pasta y legumbres son esenciales.

Las grasas, que deben componer el 20-30% de las calorías diarias, proporcionan energía y se encuentran en pescados grasos, frutos secos y aceite de oliva.

Las proteínas, esenciales para el desarrollo muscular, deben suponer aproximadamente el 15% de la ingesta calórica diaria. Fuentes animales como lácteos y carnes magras, junto con fuentes vegetales como legumbres y cereales, son recomendadas.

Los micronutrientes como vitaminas y minerales son fundamentales para el metabolismo y deben ser obtenidos a través de una dieta equilibrada. Además, es crucial mantenerse hidratado, consumiendo agua y bebidas deportivas antes, durante y después del ejercicio para asegurar la recuperación adecuada de energía y masa muscular.

Es importante también considerar la suplementación, ya que ciertos nutrientes, como las vitaminas del grupo B y los antioxidantes, pueden ayudar a mejorar la resistencia y la recuperación. La suplementación debe ser siempre supervisada por un profesional de la salud o un nutricionista deportivo para evitar carencias o excesos que puedan afectar negativamente al rendimiento y la salud.

Tomado de: https://www.institutotomaspascualsanz.com/deporte-habitos-saludables-alimentacion/