Cambiar malos hábitos es difícil, pero no imposible. Mike intentó mejorar su estilo de vida creando una lista de metas, como comer saludable, hacer ejercicio y entrenar a su perro Max. Sin embargo, como suele ocurrir, pronto se encontró en el sofá, comiendo patatas fritas y usando su teléfono, mientras Max volvía a hacer sus necesidades dentro de la casa.

Para cambiar hábitos, es crucial identificar los factores desencadenantes que los activan. Por ejemplo, si el estrés le hace comer chocolate, identificar este patrón es el primer paso. Luego, puede interrumpir estos procesos automáticos modificando su entorno; si la alarma lo incita a quedarse en la cama, puede colocar el despertador lejos para obligarse a levantarse.

Sustituir un mal hábito por uno bueno es más eficaz que simplemente intentar detener el comportamiento negativo. Simplificar los nuevos hábitos y mantener la vista en los beneficios a largo plazo también facilita el proceso de cambio. La perseverancia es clave, ya que con el tiempo, los nuevos comportamientos se automatizarán, reemplazando los viejos hábitos. Además, es fundamental ser paciente y constante durante todo el proceso.

Finalmente, Mike aplicó estos consejos: cambió las patatas fritas por zanahorias, dejó la bolsa de gimnasio en el coche para recordarse hacer ejercicio, y atendió mejor a Max, resolviendo sus problemas de comportamiento. Así, con esfuerzo, dedicación y un enfoque estructurado, es posible transformar hábitos negativos en comportamientos saludables que se conviertan en parte de nuestra rutina diaria.

Tomado de: https://www.goredforwomen.org/es/healthy-living/healthy-lifestyle/mental-health-and-wellbeing/how-to-break-bad-habits-and-change-behaviors