La tecnología 5G se está desplegando rápidamente en todo el mundo, ofreciendo una mayor velocidad respecto a las redes móviles anteriores. La conectividad se ha vuelto fundamental en nuestra vida diaria, transformando nuestras interacciones al permitir el intercambio inmediato de información y uniendo a personas de distintas partes del mundo. Esta interconexión ha abierto un abanico de posibilidades, desde el trabajo remoto hasta la educación a distancia. Sin embargo, el acceso a la conectividad no es equitativo; casi 3.700 millones de personas, según la ONU, carecen de acceso a Internet, especialmente en países menos desarrollados.
El 5G, la próxima generación de conexión móvil, promete sustituir o mejorar la actual conexión 4G LTE, ofreciendo velocidades de carga y descarga mucho más rápidas y reduciendo notablemente la latencia. Esta tecnología, que opera en frecuencias de radio, puede manejar más conexiones por torre y ofrecer mayores velocidades a cada usuario.
El despliegue global del 5G comenzó en 2019, y según 5G Americas y Omdia, en el primer trimestre de 2024 se añadieron 185 millones de conexiones 5G, alcanzando casi dos mil millones a nivel mundial. Norteamérica lidera la adopción con un 32% de todas las conexiones móviles usando esta tecnología, y Latinoamérica también muestra un notable crecimiento.
El 5G ofrece velocidades máximas teóricas de hasta 20 Gbps de descarga y 10 Gbps de subida por estación base, aunque las velocidades reales serán menores, con un mínimo de 100 Mbps de descarga y 50 Mbps de subida. La eficiencia energética y espectral del 5G también supera ligeramente al 4G, prometiendo una mejor transmisión de datos con menos errores.
