La conexión entre nutrición y bienestar emocional es más significativa de lo que podríamos imaginar. La buena salud se define por la armonía entre cuerpo y mente, y la alimentación juega un papel crucial en este equilibrio.
El «segundo cerebro», o el aparato gastrointestinal, alberga billones de bacterias que influyen en la producción de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina. Estos químicos, producidos en respuesta a los alimentos que consumimos, afectan directamente nuestro estado de ánimo. Comer alimentos ricos en nutrientes fomenta el crecimiento de bacterias beneficiosas, lo que a su vez ayuda a mantener niveles óptimos de estas sustancias químicas y un estado mental equilibrado.
En contraste, el consumo excesivo de azúcar puede llevar a inflamación y un desequilibrio en la microbiota intestinal, provocando fluctuaciones en el estado de ánimo. Aunque el azúcar puede dar una rápida sensación de bienestar al aumentar temporalmente la dopamina, sus efectos son efímeros y seguidos por un bajón de energía y ánimo.
Para mejorar tu salud mental, opta por alimentos integrales, ricos en fibra, antioxidantes, ácido fólico, vitamina D y magnesio. Los alimentos fermentados también son beneficiosos por su contenido en probióticos. La Dra. Fernández-Turner sugiere hacer cambios graduales en la dieta, como sustituir alimentos procesados por opciones frescas y mínimamente procesadas.
Finalmente, incorporar estos alimentos a tu dieta puede llevar tiempo para mostrar efectos en tu estado de ánimo. Sin embargo, a largo plazo, una alimentación equilibrada no solo beneficia tu cuerpo, sino también tu mente.
Tomado de: https://es.aetna.com/health-guide/food-affects-mental-health.html#:~:text=En%20varios%20estudios%2C%20se%20descubri%C3%B3,s%C3%ADntomas%20de%20depresi%C3%B3n%20y%20ansiedad.
