Según el economista Pedro Palma, la adopción del dólar estadounidense en Venezuela disminuiría la inestabilidad cambiaria y generaría confianza en los inversionistas, lo que sería el mayor beneficio. Sin embargo, señala que el Banco Central de Venezuela tendría poca capacidad para controlar la economía y emitir dinero de forma constante. Además, destaca que una salida eficiente a la hiperinflación requeriría un plan integral dirigido por varios economistas, abordando lo financiero, tributario, aduanero y comercial. Palma también menciona que la dolarización no debería ser rígida, sino provisional, y que el bolívar debería recuperar su capacidad como instrumento de pago.
Por otro lado, la economista Rosamni Marcano destaca que la adopción del dólar proporcionaría estabilidad inmediata en el índice de precios, pero advierte que no resolvería los problemas macroeconómicos a largo plazo, como la devaluación y la inflación. Además, menciona que el gobierno tendría que reajustar su política monetaria y fiscal, así como organizar un nuevo sistema de billetes y monedas adaptados a la realidad en menos de un año. Marcano también señala que adoptar el dólar dejaría al gobierno con pocas opciones para sortear la crisis y atender al país, especialmente después de la pandemia de Covid-19.
Por su parte, el investigador financiero y economista Jonás de Sousa apoya la medida de adoptar el dólar debido a la tendencia a la continuidad de las políticas fiscales, la decadencia de la industria petrolera, la baja confianza en la moneda nacional y el sistema financiero debilitado.
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